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3 enemigos de tu Microbiota Intestinal

por Floratil | 19 febrero, 2021 | 0 comentarios
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Aunque la Microbiota Intestinal es un órgano potente, importante y tiene la enorme capacidad de realizar funciones vitales para nuestro organismo, paradójicamente también es frágil y vulnerable.

Hay que recordar que la Microbiota Intestinal está compuesta por un robusto conjunto de microorganismos entre los que se pueden mencionar: bacterias, virus, levaduras, hongos y arqueas conviviendo en equilibrio, paz y armonía, en un estado ideal llamado “eubiosis”.

Cuando la Microbiota Intestinal conserva dicho estado de equilibrio y armonía, se puede decir que es saludable, y capaz de desempeñar sus funciones de manera eficiente a favor de nuestro organismo.

Sin embargo, existen diversos factores que pueden alterar el orden natural del ecosistema intestinal causando su desequilibrio o “disbiosis”, y que puede conducirnos a problemas de salud que alterarán nuestra calidad de vida. A continuación revisaremos cuáles son los 3 enemigos potenciales de nuestra Microbiota Intestinal.

1. Consumo de medicamentos

Diversos estudios han comprobado que el consumo de medicamentos, especialmente los antibióticos, altera la microbiota intestinal llegando incluso a causar Diarrea Asociada al uso de Antibióticos (DAA), fenómeno que ocurre en aproximadamente el 30% de los pacientes bajo tratamiento con antimicrobianos.

Sin embargo, no sólo los antibióticos son responsables de irrumpir en el equilibrio de una Microbiota Intestinal sana. Se tiene conocimiento de que también otros medicamentos como ciertos antiácidos o la metformina, también contribuyen al desequilibrio de la Microbiota Intestinal.

Pero los antibióticos no sólo afectan el equilibrio de este importante órgano, sino que también afectan su función. Al analizar las bacterias, genes y enzimas de pacientes bajo tratamiento con antibióticos, se encontró un deterioro en la capacidad de las bacterias para producir ciertas proteínas, además de deficiencias en otras funciones clave, como la capacidad para asimilar el hierro y digerir ciertos alimentos.

2. Hábitos alimenticios y estilo de vida

Anteriormente se creía que el azúcar era absorbida en el intestino delgado, pero ya se ha confirmado que ésta llega hasta el colon, lugar donde reside la mayor parte de nuestra Microbiota Intestinal.

A este respecto, un estudio llevado a cabo por la Universidad de Yale encontró que la sacarosa (conocida como azúcar de mesa)—, ejerce un efecto negativo sobre una bacteria benéfica presente en el intestino grueso que ayuda a procesar los alimentos saludables, llamada bacteroides thetaiotaomicron.

Dicho estudio también sugiere que un alto consumo de sacarosa desactiva la función de una proteína que permite la adecuada colonización intestinal, conduciendo a estados de disbiosis.

Además del exceso de azúcar en la dieta diaria, se ha demostrado que una alimentación rica en grasa y pobre en fibra incrementa de manera significativa la proporción de microorganismos nocivos, como las bacterias productoras de lipopolisacáridos, que conducen a estados pro-inflamatorios.

Adicionalmente, estudios comparativos han encontrado que las personas que vivieron en la época pre-industrial gozaban de una Microbiota Intestinal más sana y diversificada que la que hoy pueden presentar individuos del mundo occidental moderno. Este cambio negativo se atribuye al estilo de vida actual.

3. El estrés social

¿Has escuchado hablar del eje intestino-cerebro?. Es un hallazgo científico reciente que confirma que ambos órganos mantienen una comunicación bidireccional y guardan una estrecha relación en la que uno puede afectar al otro de manera negativa o positiva.

Un estudio realizado con ratones puso de manifiesto que la exposición al estrés psicológico (presentado en forma de conflicto social), altera las bacterias intestinales de los animales estudiados.

La investigación, llevada a cabo en la Universidad Estatal de Georgia, en Estados Unidos, evidenció que incluso una sola exposición al estrés social era causante del cambio de la microbiota en los roedores.

Esta alteración se agudizaba al someterlos a factores estresantes cada vez más fuertes y repetitivos, causando una evidente pérdida de diversidad de las familias microbianas presentes en el intestino.

Las conclusiones del estudio abrieron una vez más el debate sobre si la Microbiota Intestinal pudiera ser un factor que regule el comportamiento social…¿Será que el estrés afecta a nuestra Microbiota Intestinal, que a su vez afecta la respuesta de nuestro organismo al estrés?

Sin duda ésta será una más de las sorpresas que nos tiene guardadas nuestra increíble Microbiota Intestinal.

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