Tu Microbiota Intestinal en la pandemia

por Floratil | 24 febrero, 2021 | 0 comentarios

Es indudable que la pandemia por Covid-19 ha revolucionado de alguna forma a todo el mundo. Más aún, nos ha hecho crear conciencia acerca de lo importante que es nuestra salud, especialmente la de la Microbiota Intestinal (antes llamada “Flora”), un conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino considerado ya un órgano fundamental para enfrentar la amenaza de cualquier agente infeccioso, ya sea virus o bacteria y, en general, mantener un buen estado de salud.

En México, así como en otros países, en marzo se decretó un estado de confinamiento con el objetivo de reducir la movilidad de la población y tratar de reducir el ritmo de contagios por Covid-19.

Así, se suspendieron las actividades en todas las escuelas y en distintos centros laborales, enviando a alumnos y empleados de oficinas públicas y privadas a trabajar desde sus casas. El llamado “home office” y la escuela a distancia se impusieron como nuevas modalidades de vida cotidiana, trayendo consigo importantes cambios en el estilo de vida de una gran parte de la población.

A pesar de que el confinamiento radical ha terminado, el nuevo tipo de vida sigue siendo muy diferente al que conocíamos antes del Covid-19, y ahora se vive una “Nueva normalidad”: aún con movilidad limitada y otras implicaciones que han modificado los hábitos personales y colectivos de toda la población.

Pero, ¿Cómo ha impactado esta nueva situación en nuestra Microbiota Intestinal? A continuación te lo decimos:

1. Cambio de hábitos
Durante el confinamiento y después de éste, aprendimos que el hecho de pasar más horas en casa promueve nuestro apetito. Esta sensación continua de hambre puede provenir de un estado emocional dominado por el estrés, y puede identificarse porque aparece de manera repentina.
Cuando esto sucede, lo único en lo que pensamos para saciar ese ataque de apetito (en ocasiones en forma de “antojo”), es en carbohidratos simples: botanas, galletas, comida “cahatarra” y alimentos ultraprocesados. Todos ellos afectan de forma nociva nuestra Microbiota Intestinal, además de que nos hacen ganar peso.
Sugerencia: Anticipar esos “ataques de hambre” y tener siempre a la mano fruta fresca de temporada, frutos secos (nueces, cacahuates, almendras), verduras que pueden comerse crudas (pepino, jícama, zanahoria) o yogurt de búlgaros. Todos estos alimentos son promotores y a la vez alimento de nuestra Microbiota Intestinal, llamados «prebióticos».
→ Lectura recomendada: «10 alimentos que nutren a tu Microbiota Intestinal».

2. Sedentarismo
Con la escuela desde casa, actividades deportivas limitadas, home office como actividad laboral preponderante y los espacios públicos cerrados, la vida se ha vuelto más sedentaria que nunca. La falta de ejercicio no sólo afecta al sistema músculo-esquelético, sino también a nuestra Microbiota Intestinal, por increíble que parezca. Es poco conocido que este órgano requiere que el cuerpo se mueva de manera constante y sostenida, para promover una oxigenación favorable para el intestino.
Estudios han demostrado que los deportistas tienen una mejor diversidad y cantidad de microorganismos intestinales y, a su vez, un sistema inmunológico más robusto y eficiente.
Sugerencia: Dedica al menos 30 minutos del día a realizar algún tipo de ejercicio que aumente tu ritmo cardiaco. Puedes hacerlo desde casa siguiendo algún programa en línea: los hay gratuitos y de paga. También adquiere el hábito de levantarte de tu silla al menos cada hora para caminar un poco dentro de tu casa y estirar las extremidades.
→ Lectura recomendada: «5 hábitos para consentir a tu Microbiota Intestinal».

3. Estrés y ansiedad
Desde el inicio de la pandemia, vivimos en un estado de constante estrés, ya sea por el temor a contagiarnos, por la preocupación de un ser querido que ha enfermado, u otros que lamentablemente han fallecido; pero sobre todo, el hecho de tratarse de un fenómeno prácticamente desconocido y que no tiene una fecha de finalización, lo que genera cuadros agudos de incertidumbre y ansiedad.
Es incuestionable que los estados de estrés y preocupaciones nos afectan en el tracto gastrointestinal de diferentes maneras y se manifiestan en diversas formas. Una de ellas y quizá la más común es el Síndrome de Intestino Irritable (SII: una condición relacionada con el desequilibrio de la Microbiota Intestinal). De hecho, se ha comprobado que la mitad de las personas que padecen SII han manifestado tener síntomas psicológicos.
Sugerencia: Evitar las preocupaciones en la medida de lo posible. Hay herramientas auxiliares como la meditación, las técnicas de respiración profunda, yoga o ejercicios destinados a este fin, que podrán atenuar los episodios de ansiedad. Otra recomendación es enfocarse en actividades que ocupen la mente en actividades agradables, como pasatiempos o ejercicios.
→ Lectura recomendada: «La Microbiota Intestinal ante el estrés». 

Como podemos ver, este fenómeno mundial ha causado cambios en el estilo de vida que podrían perjudicar a tu Microbiota Intestinal.  Una vez que los has identificado, pon manos a la obra y realiza las acciones necesarias para darle un vuelco a la situación y cuidar tu Microbiota Intestinal, recuerda que en el intestino reside gran parte del sistema inmunológico, así garantizas un sistema inmune fuerte y competente que responda oportunamente a las actuales y futuras amenazas a la salud.

¡Que nada te detenga!

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