Microbiota intestinal y deterioro de la memoria

por Floratil | 24 febrero, 2021 | 0 comentarios

¿Te imaginas llegar a la tercera edad conservando tus recuerdos? ¿Te has preguntado de qué depende que algunas personas olviden hasta las cosas más simples y otras sean verdaderas enciclopedias de la vida?

Investigaciones recientes han detectado que el buen funcionamiento de tu memoria está estrechamente influenciado por el equilibrio o desequilibrio que pudiera tener tu Microbiota Intestinal a lo largo de la vida.  Así es, y la explicación está en el “Eje Intestino-cerebro”, esa conexión bidireccional que puede ser la clave para entender algunos de los más frecuentes trastornos neurológicos que se padecen en la actualidad, desde la mala memoria hasta enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o la Esclerosis Múltiple.

¿Qué es el Eje Intestino-cerebro?

Como ya hemos comentado, la Microbiota Intestinal es una comunidad de millones de microorganismos que se alojan en nuestro sistema gastrointestinal para asegurarse del buen funcionamiento de nuestro organismo. Tal es su importancia que los científicos la consideran un “segundo cerebro”, ya que alberga muchas neuronas (a esto se le conoce como sistema nervioso entérico o intestinal) y está en estrecha relación tanto con el sistema nervioso periférico como el sistema nervioso central.

Ambos se complementan y comunican para tratar de prever las disfunciones que puede padecer tu organismo, por ello las enfermedades gastrointestinales suelen causar trastornos como depresión, decaimiento anímico o dolor de cabeza, trastornos emocionales y los cuadros de estrés podrían provocar trastornos digestivos como la colitis o la gastritis. Esto demuestra la bidireccionalidad de la que hablamos.

Vejez, Microbiota y memoria

Desde nuestro nacimiento y sobre todo en los tres primeros años de vida se forma y madura la Microbiota Intestinal, la cual se asienta en la juventud y madurez, en función de nuestro estilo de vida, tipo de alimentación y las patologías que hemos padecido, así como los medicamentos que hemos tomado.
Cuando llegamos a la edad adulta la calidad y cantidad de microorganismos que la conforman empiezan a declinar de forma natural, proceso al que llamamos disbiosis, incrementando o agravando las patologías propias de la edad.

Por su parte, el cerebro va desarrollándose a lo largo de nuestra vida y si bien los primeros años son básicos, es durante la madurez cuando alcanza su esplendor, apoyado en una salud integral; principalmente una buena nutrición, actividad física y poco estrés.

La pérdida o deterioro de la memoria, desorientación o dificultad para situarse en un espacio o tiempo y los episodios de ansiedad en la tercera edad están asociados al declive psicológico y cognitivo; en tanto que la Microbiota Intestinal juega un papel decisivo en el desarrollo del hipocampo, zona del cerebro encargada del aprendizaje y la memoria. De ahí que la disbiosis asociada a la edad cause estragos en la memoria y otras funciones cerebrales.

¿Es posible detener el deterioro de la memoria?

Los estudios han revelado que, si bien aún no existe la posibilidad de rejuvenecer una memoria deteriorada, sí se puede prevenir, detener el daño y mitigar los estragos recuperando la agilidad mental. La tesis se basa en los beneficios que generaría a la memoria restaurar la calidad y cantidad de microorganismos para llevar a la Microbiota Intestinal a un estado ideal de “eubiosis”, donde el equilibrio potenciaría la correcta comunicación entre el cerebro y el sistema gastrointestinal.

Para llegar a este estado es necesario ocuparnos de la salud de nuestra Microbiota Intestinal a lo largo de la vida con acciones como:

  • Consumir una dieta sana, sobre todo la mediterránea, basada en frutas y verduras, carnes magras y semillas, sin olvidar los alimentos fermentados ricos en probióticos y las fibras ricas en prebióticos.
  • Tomar abundantes líquidos, sobre todo agua natural.
  • Practicar ejercicio adecuado a nuestra edad y condición de salud, ya que el sedentarismo promueve la obesidad (asociada también recientemente a la disbiosis y a la pérdida de memoria) y los trastornos inflamatorios.
  • Reducir de la ingesta de comida ultra-procesada y con niveles altos de grasa, sodio o azúcar.
  • Evitar la automedicación, ya que puede enmascarar padecimientos o su gravedad.

Es recomendable apoyar estas medidas con la toma de probióticos de presentación farmacéutica, previa visita médica, ya que el profesional de la salud es el único capacitado para prescribir la presentación adecuada para cada caso y necesidad. ¡Tus recuerdos son valiosos, no los dejes atrás!.

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